Hemos sido noticia los ciclistas de Logroño por la bicicletada del sábado 17 de abril, convocada para denunciar la incongruencia del Ayuntamiento de Logroño al comenzar a multar por circular en bici en Portales. Vamos a contar simplemente los hechos para que se comprenda por qué llevamos semejante cabreo.
Tras una fuerte expansión, durante la que España fue el país del mundo con más sistemas instalados (100), han sobrevivido solo los más fuertes. Podéis leerlo en su fuente original, o aquí abajo.
Contenido propiedad de Esther y Alberto, reproducido bajo licencia Creative Commons.
Evolución del número de sistemas de bicicleta pública
Esther Anaya y Alberto Castro
Os traemos el fruto de una investigación independiente que hemos llevado a cabo con dos objetivos:
Poner al día el inventario de los sistemas de bicicleta pública que existen actualmente en España y
determinar la evolución que ha seguido el número de sistemas.
Para ello hemos actualizado nuestra base de datos con informaciones aparecidas en prensa y con contactos de ayuntamientos y operadores españoles. El resultado, no publicado hasta la fecha, podéis verlo en la gráfica que os presentamos a continuación.
Primero hay que aclarar que consideramos como sistema de bicicleta pública aquellos servicios que ofrecen la posibilidad de préstamos unidireccionales, es decir, que permiten devolver la bicicleta en una estación diferente a donde se tomó prestada. Para nosotros esta es la principal innovación de la bicicleta pública, lo que la hace realmente diferente de un alquiler o préstamo de bicicletas tradicional. Además, es importante precisar que el número de sistemas no significa número de municipios, pues algunos de los sistemas incluidos en este estudio abarcan más de un municipio en su área de funcionamiento.
¿Cuántos sistemas de bici pública hay en España?
Como se puede ver en el gráfico, en la actualidad (abril de 2015) hay 64 sistemas de bicicleta pública funcionando en España. Desde la primera experiencia, en 2003, se han implementado en total 128 sistemas, sobreviviendo por tanto de ellos la mitad. El mayor aumento en el número de sistemas se produjo entre 2007 y 2010, siendo 2009 el año de mayor crecimiento. El punto máximo se alcanzó en 2010 con 100 sistemas en funcionamiento en todo el país. En 2010 el número de sistemas empezó a bajar debido a los cierres y a la considerable reducción de inauguraciones. El mayor descenso neto se registró en 2012. La tendencia descendente iniciada en 2010 continúa hoy en día.
A la vista de estos resultados se puede decir que la bicicleta pública en España ha dejado atrás una fase de boom inicial. Posibles causas del cierre de sistemas de bicicleta pública en los últimos años son los siguientes: 1) exceso de confianza en su introducción; 2) la mala planificación de los costes asociados al sistema, principalmente a su etapa de explotación y a las tareas de mantenimiento y redistribución; y 3) la acentuación de las dificultades de financiación por culpa de la crisis económica.
Exceso de confianza
El exceso de confianza o “euforia” que pudo darse en algunos sistemas fue debida a dos motivos, uno de ellos político y otro de carácter técnico. Una muestra de esa posible “euforia” en la implementación de estos sistemas es el dato de 2011, año en el que cada diez días se inauguraba un sistema de bicicleta pública en España. En algunos casos, el interés político pudo no pasar de la inauguración del sistema, careciendo de un compromiso firme con la movilidad ciclista. A nivel técnico, pudo darse un desconocimiento del funcionamiento y la gestión de estos sistemas, debido a la falta de información y al rápido crecimiento del número de sistemas.
Hay que decir que España ha sido uno de los países europeos con más sistemas de bicicleta pública.
Mala planificación de los costes
Este exceso de confianza, sumado a una mala planificación financiera, pudo causar una gran parte de las dificultades de los cierres, sobretodo de los primeros. Por un lado, se pudieron infravalorar los gastos derivados del mantenimiento y la redistribución del sistema, generando un déficit creciente durante la explotación de los sistemas. Por otro, las subvenciones proporcionaban una cobertura temporal de los presupuestos; que cuando se acababan requerían de nuevas fuentes.
Dificultades de financiación
Una vez comenzó la crisis, este último punto (buscar fuentes de financiación alternativas) pudo generar una gran dificultad. Sospechamos que la adaptación de algunos sistemas a la escasez de recursos pudo pasar por interiorizar algunos costes de explotación que estaban subcontratados hasta ese momento. Otros sistemas con una gestión menos resiliente y peor preparados política y técnicamente no pudieron seguir en funcionamiento.
En resumen, puede decirse que se ha producido una “selección natural” en la bicicleta pública de este país: han sobrevivido los más fuertes y los más resilientes. Los que no superaron la gestión de los 3 puntos anteriores se han quedado por el camino.
Los supervivientes aún tienen retos importantes. Los que han cerrado han dejado una mala imagen que ha podido salpicar incluso a la movilidad sostenible. Por ello, como ya detallamos en el Balance de la Bicicleta Pública, es muy importante que se aprenda de las experiencias y se estudiemuy bien tanto la decisión de introducir la bicicleta pública en un municipio como su planificación.
El Ayuntamiento de Logroño, a pesar de haber emitido recientes ordenanzas en favor de la transparencia, parece ser reticente a liberar según qué tipos de información. Por ejemplo, aunque nos consta que se hacen mediciones de aforo de vehículos (recuento de cantidad de coches que circulan por nuestras calles), es complicado o imposible obtener esa información. Igualmente, aunque está obligado a comunicar a la DGT los datos de siniestralidad urbana, no se publica la memoria de la Policía Local y si la pides mediante instancia, la deniegan. Al menos, a mí me la han denegado.
Pero hoy en día hay alternativas para obtener estas informaciones, de forma directa o aproximada.
Alternativa a los aforos: los mapas de ruido
El tráfico urbano es la principal fuente de ruido en nuestras ciudades, como cualquier ingeniero acústico les podrá confirmar. Y muchas ciudades, entre ellas Logroño, elaboran un mapa de ruido. El de Logroño lo hizo Sincosur en agosto de 2014, y está disponible para descarga en la web del Ayuntamiento.
Este documento incluye los niveles de ruido totales y los provocados por el tráfico viario. El ruido viario está correlado con la cantidad del tráfico y su velocidad, lo que nos proporciona una estupenda herramienta para localizar las calles más tranquilas: son las más silenciosas. O las menos ruidosas, según se mire.
Mapa de ruido con sugerencia de calles/zonas tranquilas para Logroño. Pincha en la imagen para descargarla o ampliar.
El Ayuntamiento de Logroño ha decidido hacer cumplir parte de la normativa existente y multar con 200 euros a las bicicletas que circulen por las aceras. Es una cantidad elevada si se compara con los 60 que se pagan por las infracciones leves, como aparcar sobre la acera, en doble fila o en línea amarilla, malos hábitos que complican mucho el tráfico y los recorridos peatonales. Aunque tiene sentido que se haga cumplir la norma, lo deseable sería hacer cumplir todas por igual.
Ya que el Ayuntamiento quiere que las bicis circulen por la calzada, es conveniente recordar a ciclistas y conductores cómo pueden convivir con seguridad y evitar los errores más comunes. Hubiera estado aún mejor que el propio Ayuntamiento divulgara esto antes de ponerse a multar, pero es lo que hay.
Un accidente ciclista habitual en ciudad es recibir un portazo de un coche aparcado: los conductores y pasajeros a veces no miran antes de abrir. También es frecuente que los coches salgan sin mirar de un espacio de aparcamiento, o que los peatones crucen sin mirar, pensando que no viene nadie, porque las bicis no hacen ruido.
Para evitar estos accidentes, en bicicleta hay que circular por el centro del carril, evitando pegarse al borde derecho. De esta manera se gana espacio y tiempo de reacción en caso de imprevisto. A veces los conductores se enfadan y piensan que las bicis intentan chulearles o algo parecido, pero no: se trata de una medida de autoprotección. Además, esto invita a los conductores a respetar la distancia de seguridad al rebasar al ciclista.
Por otra parte, cuando los conductores vayan a rebasar al ciclista, deberán respetar su carril y pasar al contiguo, como si adelantasen a cualquier otro vehículo. Si pasas demasiado cerca a un ciclista puedes tirarle al suelo. Se puede pisar la línea continua e invadir el sentido contrario siempre que haya visibilidad y no se cree una situación de peligro.
Esta tribuna se publicó el 25 de noviembre de 2014 en el diario La Rioja.
Bicicletas por las aceras: ¿qué puede hacer el Ayuntamiento?
A pesar de que en Logroño no se hace casi promoción, cada vez vemos más gente en bicicleta por nuestra ciudad. Es lógico: la bici es el medio de transporte más rápido en trayectos menores de 5 km. La gente lo va descubriendo a su ritmo.
Pero a esta incipiente comunidad de ciclistas nadie les ha explicado por dónde deben circular, muchos tienen miedo a circular por la calzada, y los carriles bici no responden a sus demandas de transporte. Y se van a las aceras.
Ciclista atravesando un paso de peatones. Imagen de Millán Garrido, derechos reservados.
El Ayuntamiento ha creado talleres de circulación en bicicleta, ha puesto a la Policía Local a patrullar en este medio y ha financiado una campaña para inculcar a los conductores el respeto a la distancia de seguridad. Existe un colectivo, Logroño en Bici, que ha desarrollado acciones formativas con la Universidad Popular. Parece que no ha sido suficiente: a diario vemos circular bicicletas por aceras, sin luces, cruzando pasos de peatones y poniéndose en peligro por desconocimiento, más que por mala fe.
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