Un Real Decreto del Ministerio de Industria del 12 de diciembre de 2014 lanza un reglamento de infraestructura para la recarga de vehículos eléctricos, según informa la Referencia del Consejo de Ministros de la Moncloa.
Señal que indica punto de recarga de vehículo eléctrico
El reglamento exige la instalación de cargadores o preinstalación de estos en los edificios y aparcamientos de nueva construcción, y además en la vía pública según las plazas previstas en los PMUS. Concretamente, para vivienda se exigen los tubos y canalizaciones y para aparcamientos un cargador por cada cuarenta plazas.
La justificación del reglamento, según la nota de prensa, es la siguiente:
La aprobación de esta norma comportará beneficios medioambientales (reducción de emisiones de CO2); en política industrial (sectores de automoción y de equipamiento eléctrico), en política comercial por la reducción del déficit comercial a causa de importación de productos petrolíferos, en movilidad urbana, calidad de vida y unidad de mercado.
En un par de ocasiones he publicado tribunas en el diario La Rioja sobre movilidad en Logroño, ciudad en la que resido. Esta tribuna se publicó el 28 de agosto de 2014.
La movilidad en Logroño: hacer más con menos
Logroño es una ciudad con pocos desniveles, de extensión reducida y con un clima benigno que invita a moverse a pie o en bici.De Valdegastea al C.C. Berceo apenas hay 6 kilómetros, un recorrido que puede hacerse a pie en poco más de una hora y en bici en menos de 20 minutos. La mayoría de desplazamientos pueden hacerse andando en media hora.
Los ciudadanos lo saben y lo aprovechan: según las estimaciones del Plan de Movilidad Urbana Sostenible (PMUS) de 2013, un estudio de 90.000 euros, más del 50% de los recorridos urbanos se hacen andando. Es una excelente cifra, pero un resultado que hay que seguir cuidando y fomentando. Extrañamente, el uso de bici, en una ciudad tan llana y asequible como Logroño, ronda un escaso 2% en el reparto modal, cuando tenemos todo a favor para que se haga popular. Continuar leyendo «Opinión: la movilidad en Logroño, hacer más con menos»
Cambridge, en Inglaterra, es considerada una ciudad modelo en uso de bicicleta, al menos para lo que corre en el Reino Unido. Quizá ayude su pequeño tamaño, o que más o menos el 25% de la población es estudiante, o que tienen una veterana asociación en funcionamiento, o -seguramente- más factores.
Para los ayuntamientos, lo mejor de tener asociaciones solventes es que pueden aportar ideas estupendas. Y la Cambridge Cycling Campaign tuvo una que resuelve el problema de los ciclistas que circulan sin luces. Es tan fácil y barata que duele.
La policía de Cambridge preparaba cada otoño una campaña para avisar y multar a los ciclistas sin luces, pero no estaba dando los resultados deseados. Hay gente que se siente amenazada por la policía, y en general a nadie le gusta ser apercibido ni menos aún recibir una multa, aunque se merezca y sea por desconocimiento. Y una campaña de concienciación pública cuesta un buen dinero.
Para evitar que se percibiera como una campaña coercitiva, en 2011 se recurrió a la alternativa de regalar juegos de luces, algo más barato que una campaña en medios, pero eso significaba premiar con luces a los ciclistas que no cumplían las normas, además de suponer un coste para el Ayuntamiento. Y las luces se agotaban enseguida, con lo que el alcance era escaso.
En 2012 se les ocurrió una idea excelente: la «multa retornable», o como lo llaman en inglés, «the lights instead of tickets initiative». Es sencillísimo: si vas sin luces, la policía te pone la multa que corresponde, pero si solventas la situación en menos de un mes, te la cancelan. Es facilísimo: se va a comisaría con el recibo reciente de unas luces, se comprueba si es preciso que se han instalado, y se cancela la multa. Hay más información en inglés en la web de la Cambridge Cycling Campaign.
Se oye mucho lo de «esto no es Holanda». Quizá empecemos a oír también «esto no es Miniholanda».
Walthamstow, un distrito del este de Londres tan desconocido que no tiene artículo de la Wiki en español, está siendo estos días noticia en los medios británicos por una inusitada prueba. Dentro del programa que denominan «Miniholland» («Miniholanda»), financiado por el distrito y Transport for London, quieren poner a prueba el calmado de tráfico e infraestructuras más adecuadas para el uso de bicicletas. La inversión total prevista es de 100 millones de libras, 127,3 millones de euros al cambio de hoy, de los que 30 M GBP (38,2 M€) van para Walthamstow, e incluirá a otros dos distritos del Gran Londres, Kingston y Enfield.
Desde el 26 de septiembre, han cortado temporalmente ocho calles de Walthamstow al tráfico, para evaluar la respuesta de residentes y comercios. Y la cosa está siendo conflictiva. Hay más información en Citymetric y el consejo de Waltham Forest tiene la documentación completa en inglés. Si queréis fotos y entrevistas con los habitantes, hay una entrada estupenda en el blog de Laura Laker.
Existe un polígono industrial a menos de 3 km del centro de una ciudad, pero al que no se puede llegar a pie, ni en bicicleta. Al menos, no en condiciones aceptables. Se trata del Polígono Cantabria, cercano a Logroño pero al otro lado del río Ebro, y con una afluencia diaria de casi 3.300 personas, según el PMUS.
Quizá les resulte un caso ajeno, pero hay muchos casos como este: polos de interés cercanos físicamente, pero aislados por mala planificación de los accesos. Es una pena: es un problema realmente fácil y barato de solucionar, si de verdad alguien quisiera arreglarlo.
Queridas administraciones: cuando planeéis accesos a cualquier tipo de infraestructura, tened la bondad de acordaros de los peatones y los ciclistas. Existimos.
Los itinerarios propuestos por Google Maps. Imagen copyright de Google.
Si uno quiere ir del Ayuntamiento de Logroño al Polígono de Cantabria, el principal escollo a salvar es el río Ebro, que en Logroño se puede cruzar a través de cuatro puentes y una pasarela peatonal. Google Maps indica que hay 5 minutos y 2,8 kilómetros en coche. Pero a pie hay 45 minutos y 3,5 kilómetros: hay que dar un rodeo de 700 metros para evitar la autovía. Y en bicicleta, aunque teóricamente se podría, hay que elegir entre circular por el arcén de una autovía o por una carretera regional sin arcenes.
En cualquier otro recorrido, 3 kilómetros podrían hacerse a pie en unos 40 minutos y en bici en menos de 20. Pero ninguna de las rutas al Polígono permiten caminar ni ir en bici con seguridad. Y esto es así por mala planificación o dejadez de varias autoridades, el Ayuntamiento de Logroño, la Comunidad Autónoma de La Rioja y el Ministerio de Fomento, titulares de las distintas vías, que no han sido capaces de encontrar una solución a los desplazamientos a este destino.
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